17.12.07

Por el Silbo Gomero como Patrimonio Oral de la Humanidad


La Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias ha elaborado la Candidatura ante la UNESCO para que el Silbo Gomero sea proclamado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
Esta proclamación es importante porque implica la conservación y revalorización de un patrimonio cultural único en el mundo.

Es importante conseguir adhesiones a la candidatura, puesto que la UNESCO, a la hora de efectuar su dictamen, tiene en cuenta el número de personas e instituciones que apoyan el proyecto.

Por ello, te agradeceríamos mucho que firmases tu adhesión y que hicieses llegar este mensaje al mayor número posible de personas. Ya sabes lo bien que funcionan las cadenas de internet.

Esto no tiene nada que ver con la candidatura de la Alambra de Granada para una de las Siete Maravillas del Mundo. No significa ninguna competencia con ningún otro bien patrimonial.


Realizar la adhesión es muy fácil, y además te permitirá conocer qué es exactamente el Silbo Gomero.

Debes entrar en la página web

www.silbogomero.es


En la parte superior de la primera pantalla verás un icono que dice "El Silbo Gomero (Formulario de Adhesión). Pínchalo y te llevará al impreso que deberás rellenar. También puedes encontrar el mismo impreso en la parte inferior de la pantalla titulada “El silbo Gomero Patrimonio de la Humanidad”.

Todos los datos están protegidos por la legislación respecto a confidencialidad. Inmediatamente, recibirás un correo confirmando que se ha recibido tu adhesión y agradeciendo tu aportación.

Cuando visites la página es muy conveniente que ACTIVES LOS ALTAVOCES. Así
podrás entender mejor lo que es el Silbo Gomero.


Muchas gracias por tu colaboración. La diversidad cultural de nuestro planeta también te lo agradecerá.

16.12.07

RASCA



La empresa Kurt Konrad y CIA ha recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias el Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de zona arqueológica declarado a favor de La Rasca en noviembre de 2006, iniciativa con la que esta empresa intenta liberar el terreno que posee en este paraje aronero de las limitaciones constructivas y de explotación que conlleva el citado BIC.

Rasca está considerada como una zona de "altísimo valor" histórico, cultural y natural, y acapara entre sus títulos el de ser el segundo punto de Tenerife que mayor número de yacimientos concentra (rankin en el que es superado sólo por el Parque Nacional del Teide). La justificación del Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica de La Rasca (que coexiste con la Reserva Natural Especial del Malpaís de Rasca) parte de "la necesidad de protección y conservación que demanda un territorio en el que convergen valores culturales y culturales de gran singularidad" en el que que coexisten vestigios prehistóricos "cuya magnitud se releja en los numerosos yacimientos y conjuntos arqueológicos localizados en este espacio geográfico en el que se documentan más de una treintena de fondos de cabañas con material arqueológico asociado, concheros y yacimientos funerarios" guanches. A ello se une su patrimonio etnográfico y el valor de su flora y fauna, riqueza que confronta con el interés especulativo de esta zona costera que posee un clima y un paisaje privilegiados

7.12.07

Destrucción de grabados rupestres guanches











Queremos hacer llegar a la opinión pública un nuevo atentado contra el patrimonio histórico de Tenerife, o, como dice la moda, contra la memoria histórica de Tenerife. Sea ha tenido conocimiento de la destrucción de la Zona Arqueológica conocida por “Lomo Gordo” localizada en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife, concretamente en la margen izquierda del Barranco del Pilar, a unos 250 metros por encima de la autopista TF-1. La zona Arqueológica estaba constituida por una estación de grabados rupestres que tiene como soporte un pequeño afloramiento basáltico, en la que se constató la presencia de una veintena de paneles conteniendo las manifestaciones de arte rupestre.

En esta ocasión no se trata de una actuación llevada a cabo por desconocimiento, ignorancia o por saqueadores del patrimonio. Quienes hayan perpetrado esta acción sabían perfectamente lo que pretendían conseguir con su actuación, ya que la zona es de difícil acceso y en medio de grandes montañas de escombros. Se destruyeron los grabados uno a uno cincelando la roca mediante el uso de herramientas, lo que denota que sabían perfectamente lo que buscaban y el daño que pretendían causar.

Esta zona es de las principales áreas de expansión del nuevo planeamiento urbanístico de Santa Cruz de Tenerife, por lo que el valor de los terrenos es muy alto, al igual que las expectativas de desarrollo urbanístico. Probablemente, será muy difícil determinar quién o quiénes han sido los responsables de esta acción delictiva, lo que si es más fácil de adivinar o determinar es a la persona o personas que pretendían beneficiar con su actuación o por cuenta de quien han actuado. Hay empresarios sin escrúpulos, pero de reconocido prestigio en la sociedad de la isla de Tenerife, que no soportan pegas de ningún tipo para sus planes económicos y son capaces de hacer lo que esté en su mano y su bolsillo para limpiar de obstáculos su camino; nunca se les cogerá con las manos en la masa, ya que para eso tienen cobardía y dinero suficiente como para hacer el encargo a otros pobres desgraciados. En cualquier caso, los hechos son constitutivos de delito, tipificado como tal en el artículo 323 del vigente Código Penal y corresponde a la Policía. Ministerio Fiscal y Autoridad Judicial la investigación de los hechos y la determinación de los responsables; en tal sentido, esta circunstancia ya está en poder de estas instituciones, a pesar de lo cual el daño es ya irreparable.

Lo cierto es que el desenlace de esta zona arqueológica estaba marcado desde el momento que tuvo la desgracia de estar en un lugar de alto valor económico y ello a pesar de que podría haberse evitado su destrucción integrando el conjunto arqueológico en las zonas verdes del proceso urbanizador, lo que sin duda hubiera recalificado el valor del entorno urbanizado. Aunque explicarle eso y lo que significa el respeto al medio ambiente, al patrimonio histórico o a la Ley a algunos constructores de esta isla es ciencia ficción.

Por su parte, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, con su tradicional despreocupación por estos temas, se habrá quitado un problema de encima con la desaparición de este incómodo obstáculo, al igual que ocurre con el Cabildo de Tenerife, que ha demostrado su falta de preocupación o interés por el Patrimonio Histórico, ya que el Patrimonio Histórico es una de las pocas áreas que no cuenta con Responsable político elegido en las urnas; la responsabilidad del Área ha sido asignada a un Director Insular que ni sabe, ni le interesa saber qué es el Patrimonio Histórico; que no tiene plan, directriz, estrategia o idea alguna de lo que hacer con esa incomodidad que es el Patrimonio Histórico. Eso sí, es nacionalista o eso se supone, pero debe ser que la “memoria histórica” de su grupo político no llega más allá de la fecha en que accedieron al cargo.

3.12.07

ALGUNAS LEYENDAS Y TEXTOS


TAMARAN

Este era el nombre con el que los Aborígenes de la actual isla de Gran Canaria denominaban a su tierra.

CANARIAS, TIERRA MÁGICA DE VALIENTES


Algunas leyendas y textos que nos han quedado pueden servir como paradigma sobre el carisma y el poder que algunos de los más valientes guerreros poseían, así como de la consideración y veneración de que eran objeto durante su vida.

Uno de los mayores ejemplos del valor de los guerreros aborígenes, lo tenemos en la historia que nos cuenta la leyenda que lleva por título:

DORAMAS

Doramas, cuyo nombre significaba "el de las narices anchas", era el Guanarteme de Telde, desde la cual, al mando de sus hombres, en ocasiones, hostigaba e importunaba a las tropas españolas.

Cierto día, después de una feroz lucha, ambos ejércitos se quedaron apostados en dos colinas una frente a la otra, desde las cuales podían verse los unos a los otros. Y fue entonces cuando el Guanarteme Doramas retó en singular combate a Pedro de Vera, el General enemigo.

Vera rehusó luchar y en su lugar combate Juan de Hozes, uno de los soldados a su mando.
Hay varias versiones sobre el último combate de Doramas; en unas el guanarteme vence a su oponente con gran rapidez y Pedro de Vera sale a ajusticiar esta afrenta; y otra, en la que ambos castellanos unen sus fuerzas para poder derrotar al valiente aborigen; pero en cualquier caso todas tienen un final común, en el cual, Doramas es atravesado a traición con una lanza por la espalda por uno de los soldados de Vera.
Las últimas palabras del Guanarteme de Telde fueron:

- No me has vencido tú, sino la traición del que me ha herido.

Pedro de Vera mandó cortar la cabeza de Doramas y mandó que fuera exhibida como un siniestro y deshonroso trofeo.

Esta consideración trascendía el umbral de la vida, alcanzando también el ámbito de la muerte.

Otra de las leyendas más contadas de la isla de Gran Canaria en la que se demuestra la valentía y el sano orgullo que poseían los aborígenes canarios es la conocida como:

¡ ATIS TIRMA !

"Corrían los tiempos en que los castellanos, provenientes de la península Ibérica, estaban ultimando la conquista de Gran Canaria. Se sucedían batallas en las que morían castellanos e isleños de uno y otro lado.

Los rebeldes isleños eran alentados y guiados por dos temibles jefes, el viejo Faycán de Telde, llamado Tazarte y el joven y valiente Bentejuí, saltando de risco en risco y pasando de montaña en montaña, esquivaban la persecución del ejército castellano.

Estos valientes isleños, se fueron a refugiar en el monte sagrado de Ansite, y como la llamada, fortaleza de Ansite era agria y de difícil entrada, les sitiaron y decidieron rendirles por hambre.

Poco a poco los isleños fueron haciendo acto de sumisión, más en lo alto del roque, quedaban dos hombres que se negaban a entregarse: eran Tazarte, el Faycán de Telde y el bravo Bentejuí.

Ambos se miraron un momento, sin hablar, sin romper el quieto y espeso silencia que los rodeaba. Se abrazaron, y al grito de ¡Atis Tirma!, se precipitaron por la gran fuga del risco".


Una parte menos conocida de esta leyenda ocurrió tras el momento en el que estos dos valerosos aborígenes se arrojaran al vacío, dos mujeres les siguieron prefiriendo la muerte antes que la deshonra de ver a su pueblo sometido.

Como se puede ver a lo largo de la historia, en toda cultura o civilización la mujer, ha sido siempre la encargada de proteger la tradición y alentar a los hombres para que afronten con valor su deber.

Y si antes mencionábamos el valor y presencia de ánimo de los guerreros guanches, también la mujer aborigen canaria pasó a la historia rodeada de un halo de misterio y admiración, pues por una parte en su faceta mística, las Harimaguadas o sacerdotisas, desaparecieron sin dejar constancia de cuales eran sus rituales o ceremonias, y por otro lado en su faceta más común como madres, hijas, hermanas o esposas, actuaron siempre con fuerza, valor y dulzura.

Así mismo el carácter festivo anteriormente mencionado en el guerrero guanche podemos encontrarlo igualmente en la mujer aborigen canaria, que como citan varios textos, era virtuosa, honrada y alegre por naturaleza. Lo cual no impidió que en ocasiones no dudara en acatar ordenes tan terribles como el matar a sus propias hijas recién nacidas si había demasiada población y no se trataba del primer parto.

Fuerza, respeto a la Ley, resistencia eran varias de sus virtudes menos mencionadas pero igualmente arraigadas en su corazón.

La fuerza de decisión que era capaz de desarrollar en momentos críticos donde se jugaba la pérdida de sus valores morales se recoge en una leyenda de la conquista de Gran Canaria, "El salto de las mujeres":

"En unos riscos llamados Tirma, varios soldados que habían salido a explorar, sorprendieron a dos mujeres canarias que se habían escondido en una cueva.

Estas, madre e hija, al verles llegar huyeron corriendo hacia lo alto de la montaña, siendo perseguidas de cerca por los castellanos.

Ambas mujeres se defendieron tan violentamente en su huída tirando palos y piedras a sus perseguidores que mataron a uno de ellos e hirieron a otros muchos.

Esto de nada les sirvió pues fueron acorraladas en la orilla de un barranco. Entonces los soldados pudieron ver con asombro como la madre soltó los largos cabellos rubios de su hija, cogiéndolos con su mano, enrollándoselos en su brazo y arrojarse por el precipicio arrastrando a su hija en la fatal caída."



A través de los siglos, Gran Canaria, producto de la confluencia de distintas corrientes culturales, mantiene una débil tradición histórica a veces basada en confusas supersticiones aborígenes. Los antiguos historiadores no han dejado mucha información acerca de ello, probablemente porque al ser, en su gran mayoría clérigos, no creyeron conveniente dar publicidad a prácticas que iban contra la ortodoxia eclesial vigente. No obstante, llegan hasta nosotros alusiones acerca de sus ceremonias, de su conocimiento sobre los astros, de su estructura social piramidal, de sus héroes y heroínas...


El valor de la mujer aborigen, así como su entrega a lo que considera sagrado, ha servido para preservar la tradición más allá del paso del tiempo.

El último episodio de la Conquista de Gran Canaria es un buen ejemplo de ello. Éste nos cuenta cómo, después de que los canarios acuerden pactar el final de la guerra sostenida contra los castellanos, deciden presentarse ante ellos para cumplir lo prometido de una forma ceremonial. En el encuentro entregan como valioso presente y en solemne comitiva a una niña hija del Guanarteme o rey del lugar. Lo que los canarios entregan a los castellanos es una niña de unos diez años, de piel blanca y cabellos rubios. Pero esa es sólo la apariencia externa, porque desde el punto de vista de la cosmovisión de los guanches lo que están entregando es para ellos un símbolo, porque la niña es la portadora del linaje que debe transmitir a quien con ella habría de casarse. La niña guardaría y transmitiría simbólicamente la memoria sagrada de la comunidad, asegurando de esta forma su continuidad como pueblo.

Memoria sagrada de la que surgen elementos ancestrales que pueden ayudarnos a percibir lo esencial, los Valores y la Fe en lo Divino.

Por más que nos resulte difícil, a priori, conectar con la tradición aborígen, el pasado nos habla a través de su mitología, de sus leyendas y una vez que nos adentramos en ellas, contribuimos a rescatarlas, porque Quid latet apparebit; Todo lo oculto aparecerá....

... y oiremos en el silencioso viento que susurra en los barrancos costeros la voz sin tiempo que emerge victoriosa desde el pasado.

22.11.07

VESTIMENTA DEL PUEBLO GUANCHE



Un Pueblo afianza sus Raíces en su Historia. El Pueblo que no conoce su Historia, es un pueblo compuesto de huérfanos.

Eduardo Pedro García Rodríguez*

Uno de los elementos que definen la cultura de un pueblo es, sin duda alguna, los materiales que conforman su vestimenta. Estos materiales suelen ser los que proporciona el entorno donde desarrolla sus actividades la comunidad, especialmente cuando no se mantiene comercio con otros pueblos que puedan aportar materias primas más selectas, diferentes o de más lujo. En el caso del pueblo guanche, es indudable que las apreciaciones que los conquistadores tuvieron sobre la vestimenta de los antiguos canarios estaban influenciadas por los perjuicios propios de una sociedad recién salida de la edad media, que trataba con desprecio a todo aquello que fuera ajeno o extraño al entorno en que solían desenvolverse. Así, al observar que los guanches se despojaban de sus tamarcos momentos antes de entrar en combate, al objeto de quedar más desembarazados y poder moverse con más agilidad en el campo de batalla, al tiempo que utilizaban el tamarco enrollado al brazo como elemento protector ante los ataques del enemigo, esta costumbre fue narrada por algunos cronistas de manera peyorativa como que los guanches «iban las más de las veces desnudos».

No deja de ser significativo el hecho de un historiador canario, al que algunos intelectuales, con más ánimo de adular que con conocimiento de causa, no dudan en calificar como el "fénix de las letras Canarias". Entre los muchos errores de bulto que recoge en su obra"Antigüedades de las islas Canarias", tiene el siguiente: «Visto ya el modo que tenían de alimentarse los antiguos isleños, pasaremos a examinar su manera de vestirse, seguros de que también hallaremos en esa parte nuevas pruebas del remoto y común origen que les suponemos. Porque, si sus rebaños de ovejas les ofrecían largas cantidades de lana, ¿de donde provino que jamás se aplicasen a hilarla y a tejerla y sólo se cubriesen de pieles, juncos y hojas de palma?...». Está claro que tan insigne historiador desconocía que las ovejas que tenían los guanches es la oveja africana, de pelo corto como el de las cabras, y por tanto, no apto para hilaturas.

Inexactitudes como esta nos ha sido trasmitida machaconamente durante centurias con el firme propósito de hacernos creer que nuestros antepasados eran unos pobres brutos que sólo se cubrían con taparrabos, y es de lamentar que aún hoy, en pleno siglo XXI, se continúe sosteniendo este tipo de falacia desde determinados medios de comunicación social e incluso en los colegios de educación primaria, donde imparten la enseñanza maestros españoles y, lamentablemente, muchos canarios carentes del más elemental conocimiento de la historia de Canarias.

Con esta actitud de desprecio hacía nuestros ancestros, estos enseñantes foráneos inducen en nuestros jóvenes un sentimiento de rechazo hacía sus antepasados, los cuales les son presentados como algo extraño o lejano, pertenecientes a una etnia diferente, y no como a los abuelos de sus abuelos, consiguiendo así ir eliminando de las mentes jóvenes el concepto de pueblo diferenciado y autóctono, a cambio de imbuirlos de una serie de conceptos europeos (perfectamente orquestados) que son totalmente ajenos a nuestras raíces culturales, haciéndoles despreciar a sus antepasados, ignorando por imposición que éstos fueron portadores de una cultura milenaria que llegó incluso a enriquecer con aportes civilizadores a la incipiente sociedad europea de la baja edad media, cuyos descendientes hoy nos dominan y culturizan gracias a una conquista armada que fue harto sangrienta y cruel.

Otra de las imágenes que de nuestros ancestros frecuentemente pretenden trasmitirnos estos bárbaros, consiste en decirnos de manera peyorativa que vestían de pieles, como si el vestir de pieles finamente gamuzadas fuese sinónimo de atraso cultural.

Curiosamente, en la "civilizada Europa" cuna de estos bárbaros, el uso de pieles estaba restringido a la realeza, a la nobleza y a algunos altos miembros del clero, estando su uso vedado bajo severas penas a las clases populares, éstas debían conformarse con el uso de fibras de esparto o cáñamo, lino y burdo paño para sus vestidos, siendo el lino el tejido más fino que llegaron a usar hasta que el algodón, importado de las colonias americanas, les liberó de las fibras tradicionales, pues los paños importados de Holanda o Inglaterra, a costa de un derroche de oro, era privilegio de unos pocos potentados. Esto era así, hasta el extremo de que en los abordajes de los piratas españoles, éstos valoraban en la presa tanto el oro o la plata como los cofres conteniendo vestidos o piezas de telas.

En tierra, los salteadores de caminos asaltaban y mataban a los viandantes en ocasiones sólo por los vestidos que llevaban puestos. Por otra parte, el cuidado que los europeos de la época prestaban a su persona no era más exquisito del que prestaban a su vestimenta, como ejemplo podemos citar las referencias que sobre el particular nos proporcionan algunos historiadores españoles, éstos afirman que la reina Isabel, la católica, sólamente cambió de saya y se bañó dos veces en su vida adulta.

Es lamentable, que el desconocimiento a que se ha sometido a la población canaria sobre la vestimenta de nuestros antepasados, por parte de los poderes políticos imperantes y, sobre todo, por el clero, induzca a algunos canarios, guiados de la mejor voluntad, pero aceptado por ignorancia, imposiciones más o menos solapadas de los estamentos dominantes, el que nuestros antepasados vestían con azaleas, es decir, con unas pieles de ovejas apenas tratadas y que para más escarnio son pieles de ovejas Merinas, las cuales fueron introducidas en nuestro país después de la conquista. Da pena ver como en determinados actos religiosos participan algunas personas disfrazadas y que creen, de buena fe, que van "vestidos" de guanches.

Vamos por partes: Las ovejas que tenían nuestros antepasados eran las africanas, unas ovejas relativamente pequeñas y de pelo corto y liso, similar al de las cabras. Esta raza autóctona hoy en día está siendo recuperada, gracias a los desvelos de un matrimonio cubano afincado el Sur de Tenerife, aunque éstos le dan el nombre de oveja "Pelibuey". La oveja Merina, como hemos dicho, fue introducida por los conquistadores, precisamente porque precisaban de su lana no sólo para la obtención de materia prima para sus tejidos, sino que, además, era un producto altamente cotizado para la exportación. Por consiguiente, si la oveja Merino fue introducida por los españoles después de la conquista, no era posible que los guanches vistiesen las pieles de las mismas. No deja de ser un insulto a nuestros antepasados el creer, y hacer creer, que la capacidad intelectual de éstos era tan limitada que se dedicaban a danzar en honor de una imagen, cubiertos con zaleas de ovejas Merina con todo su pelo y ¡en plena canícula!.

Dejemos que sean los historiadores, más próximos a las postrimerías de la conquista, quienes nos describan la vestimenta de nuestros ancestros. Historiadores que, por lo visto y oído, no son conocidos por quienes dicen defender nuestra cultura "popular", y mucho menos por los que "enseñan y educan" a nuestros hijos y nietos. Para éstos, y para los que sienten verdadera inquietud por las cosas del pasado de Canarias, incluimos al final de este modesto trabajo una lista de algunos títulos que consideramos de interés para un mejor conocimiento de la historia de Canarias.

«Su traje era (porque no tenían género alguno de lino, ni de algodón) un vestido hecho de pieles de cordero o de ovejas, gamuzadas a manera de un camisón sin pliegues, ni collar, ni mangas, cosido con correas del mismo cuero, con mucha sutileza y primor, tanto que no hay pellejero que tan bien adobe los cueros, ni que tan sutil costura haga, que casi no se divisa, y esto sin tener agujas ni leznas sino con espinas de pescado o púas de palmas o de otros árboles. Este vestido era abrochado por delante o por el lado, para poder sacar los brazos, con correas de los mismos. Este género de vestidura era común, llamaron tamarco y era común a hombres y mujeres: salvo que las mujeres, por honestidad, traían debajo del tamarco una como saya de cuero gamuzado que les cubría los píes, de que tenían mucho cuidado, porque era cosa deshonesta a las mujeres descubrir pechos y píes. Este sólo era su traje de grandes y menores, y éste les servía de cobertura para la vida y de mortaja para la muerte.»

Fray Alonso de Espinosa.

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«El vestido de los canarios eran unos toneletes hechos de juncos majados muy juntos al cuerpo y tejidos que llegaban a la rodilla; y ceñíanlo por la cintura, y después se echaban encima unos pellejos cosidos muy primamente, que llamaban tamarco, en verano el pelo afuera, y en invierno adentro, muy galanos y pulidos; y en las cabezas, tocados de pellejos de cabritos, que desollaban enteros, y las garras caian por las orejas, amarrados al pescuezo; y algunos traían unos como sombreros con plumas en ellos; y los tamarcos y toneletes y los demás vestidos eran pintados de diversas colores de tintas, que hacían de flores y erbas. Y del mismo hábito usaban las mujeres de pellejos como refajos altos del suelo.

Criaban cabello y cojíanlo atrás, como trenzados con juncos majados. Hacía las costuras de los tamarcos y cueros, con tanto primor y delicadeza, que no hubiera persona que su vista no engañara, para afirmar que se hicieron con agujas muy delgadas y hilo preciado portugués, y los repulgos de muy pulidas labraderas. Traían calzados unos pedazos de cuero de cabras, atados con correas del mismo cuero crudo».

Fr. J. de Abreu Galindo.

«Las pieles adobaban a modo de gamuzas de que hacían su vestido. El primero y más pulido una tuniceta con medias mangas cerradas hasta la sangradera y por bajo de la cintura, era en hombres y mujeres principales. En las mujeres ponían encima como enaguas de faldellón otro atado a la cintura y después otra ropa que las cubría todas como casacón o sobretodo. En los hombres eran tres, el primero del modo que dijimos a modo de justa cor[...roto] la rodilla el último pieles más gruesas y largo hasta los pies.

Tenían calzado a modo de sandalias y medias de borceguíes. Los plebeyos andaban descalzos de píe y pierna y trasquilados barba y cabello y con un zumarrón de pieles sin costura por los hombros, los brazos de fuera y algunas veces con media manguilla y en lo interior tenían por la cintura cubiertas sus partes. Los nobles tenían cabellos largos, mayormente en lo alto de la cabeza le dejaban bien crecidos, y alrededor lo quitaban. La barba era larga y el bigote sobre la boca era quito.

El vestido le cosían con nervios y correítas hechas de tripas de animales, y con espinas de pescado y agujones de palo y tenían por leznas y eran costuras muy finas y excelentes las gamuzas eran muy buenas adobaban [...roto]...tenían mujeres dedicadas para sastre.»

Antonio Sedeño.

«Los canarios vestían telas de hojas de palmera tejidas junto con juncos, con admirable labor y artificio. Con éstas hacían ciertas faldillas, más o menos como las romanas, y se las ceñían por encima del talle, para cubrirse honestamente las carnes. Después con algunas pieles de cabras blancas, muy bien preparadas y cosidas, se vestían el busto; y encima, a manera de capa, llevaban en invierno dos más, con su lana, abiertas por un lado, como si fuese una hopalanda, a la cual llamaban tamarco. En lugar de sombrero llevaban una piel de cabrito doblada, a manera de escofia alemana, atada arriba, donde está el cuello, dejando colgar las pieles de las patas. Este traje, como se ha dicho en el capítulo precedente, se acompaña en los nobles con pelo largo, y en los villanos con la cabeza afeitada. Las mujeres vestían pieles preparadas como los trajes de piel que se usan en Lombardía y en otros lugares fríos; y con ellas, como con un traje talar, se cubrían desde el cuello hasta los píes. Los pelos los trenzaban con juncos en lugar de cintas y los dejaban caer libremente sobre los hombros, dejando la frente descubierta, como principal campo de sus bellezas. Todo cuanto se refería al vestido canario era tan bien hecho y artísticamente cosido, como más diestramente se podría hacer entre nosotros. La tela tejida con hojas de palmera fue tan admirada por aquellos que la vieron, que su inventora (que según dicen ellos, fue una mujer) merecía ser celebrada entre ellos, como si fuese una Aracne, famosa entre los poetas».

Leonardo Torriani.

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Quizás uno de los autores que con más detalles han descrito los vestidos de los antiguos canarios, sea el historiador canario don Tomás Marín de Cubas, cuando nos narra la entrega de la reina Arminda al masacrador de pueblos, Pedro de Vera, con cuya entrega se dio por totalmente conquistada y sometida la isla de Tamarant. (Gran Canaria) veamos como nos cuenta el suceso don Tomás:

«Después del mes de junio envió Pedro de Vera recado a D. Fernando Guanartheme, que hiciese venir á su sobrina (Arminda) con los demás nobles sus parientes, al Real, a entregarse como estaba pactado; y luego dieron orden de traerla desde Tirajana por Telde, sin que viniese con ella ningún cristiano español, traíanla en hombros cuatro capitanes nobles, de cabello largo rubio, en unas andas de palo a modo de parihuelas, sentada, vestida de gamuza a modo de badana o pieles adobadas, de color acanelado; venían delante de las andas cuatro capitanes con capotillo de badana llamados tamarcos, braguillas de junco, majos en los píes y guapiletes en la cabeza, y lo demás desnudo; al lado de las andas, algo hacía atrás, dos tíos suyos Faisajes, y después se seguía un grande acompañamiento de hombres, todos que servían de traer las andas a remuda. Salió Pedro de Vera con mucha gente al recibimiento, y ellos hicieron su entrega por medio de la lengua o intérprete, diciendo que allí venía la Señora de toda la tierra, heredera única y legítima hija de su señor Guanarthemy Guanachy Semidan, legítimo dueño y señor de la verdadera línea y sucesión de dominio y señorío de la tierra; y que ella entrega voluntaria, y todos sus tíos y parientes que allí venían, gobernadores de la tierra, en nombre y debajo de la palabra de su señor el muy poderoso y católico Rey D. Fernando entregaba su persona y personas al Capitán Mayor de los cristianos que allí presente se halla, que es Pedro de Vera, del Rey de Castilla y León. Pedro de Vera y demás caballeros la recibieron a píe, fue abrazando a todos con mucho cariño; traían todos los canarios el cabello suelto por las espaldas, y la Señora Arminda, que los españoles llamaron Almendrabella, traía vestido un ropón de gamuza con medias mangas hasta la sangradera y largo hasta los píes, y zapatos de lo mismo pespuntados, y vestía una tunicela debajo de la ropa con cuerpo de jubón a modo de justillo, de más delgada badana; era el cabello largo y rubio, aderezado con arte, y en él puestas algunas cosas de tocado que le habían dado a uso de España; y el faldellín pintado á colores; tendría veinte años, era gruesa y más de mediano cuerpo, robusta, el color algo moreno, ojos grandes y vivos y el rostro algo alegre y celebrada hermosura, la boca algo larga, la nariz pequeña, algo anchas las ventanas, el cuello redondo y crecida de pechos.»

Tomás Marín de Cubas.

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Creemos que con lo expuesto queda suficientemente aclarado que nuestros antepasados no vestían unas ridículas zaleas, tal como se nos ha venido exponiendo. Por el contrario, sabían aprovechar al máximo las fibras vegetales y pieles de animales que el entorno les ofrecía.

19.11.07

La piratería en Canarias:


La piratería en Canarias:
El descubrimiento de América y la penetración europea hacia el Indico a través de la costa occidental africana convierten a las Canarias en una encrucijada de las rutas marítimas. Apenas avanzado el s. XVI comienza el tráfico naval entre las colonias españolas de ultramar y la metrópoli. Los barcos regresaban cargados de tesoros y especias, y sus rutas tenían que pasar forzosamente entre las Azores y Canarias; de esta forma, los mares de las islas son lugares de espera para las flotillas piratas. La piratería en aguas de Canarias empieza en el primer tercio del s. XVI, toma inusitada actividad hacia su final, y continúa durante todo el s. XVII y XVIII, hasta su ocaso en la primera década del s. XIX.

Piratas franceses:
Ya en tiempos de la conquista aparecen aventureros franceses que eligen como bases la isla de Lobos y el cabo de Anaga. Corsarios y piratas dificultan en no pocas ocasiones el intercambio exterior y dañan indirectamente la economía canaria al impedir el tráfico interinsular, a la vez que se debe a ellos la entrada de numerosos productos, prohibidos al comercio regular. La enemistad entre la España de Carlos V (1500-1558) y Francia hace que sean franceses los primeros piratas que aparezcan en las islas. Los corsarios galos más conocidos aquí son Juan Florín y François Leclerc, este último apodado "pie de Palo" (Jambe de bois), el cual saqueó e incendió el puerto de Santa Cruz de La Palma (1553); otras acciones similares se sucedieron en Tazacorte y San Sebastián de La Gomera. En 1762 llega, para combatir a los ingleses, el buque Le Rubis, al mando del corsario François Desseaux; algo más tarde, en 1797, la corbeta La Mutine, cuya tripulación contribuyó a la defensa de la ciudad de Santa Cruz frente al ataque de Nelson, fue saqueada en el puerto santacrucero por los ingleses. Poco después llega a las aguas canarias un nuevo corsario para reemplazarla, el conocido con el nombre de La Mouche. La actividad de estos piratas permitió la entrada en las Islas de ciertos artículos, como es el caso de los libros extranjeros a los que no se hubiera tenido acceso de otra manera.

Piratería Inglesa:
Al heredar Felipe II el trono español se desata la rivalidad angloespañola. Como consecuencia, igual que en todas partes del imperio, las Canarias se convierten en blanco de los ataques de la piratería inglesa. Los ataques y saqueos son tan frecuentes que el Rey se ve obligado a fortalecer el aparato defensivo del archipiélago. Entre las medidas tomadas sobresalen la creación del cargo de Capitán General y el envío, más tarde, del ingeniero italiano Torriani con la misión de levantar torres y castillos en aras de su mejor defensa. Muchos de éstos aún se conservan (castillo de Guanapay, en Lanzarote). Entre los piratas ingleses más conocidos y temidos sobresalen John Poole, Cooke, John Hawkins, más conocido en las islas como Aquines, y que mantuvo largas relaciones comerciales, más o menos clandestinas, con Pedro Ponte, mercader y gran propietario tinerfeño de origen veneciano, además de Drake (1585) y Blake (1656). El ataque de este último a Santa Cruz de Tenerife podemos considerarlo como un intento más de Inglaterra por apoderarse de la isla. El ataque de Horacio Nelson, el famoso almirante inglés, al Puerto de Santa Cruz de Tenerife en Julio de 1797 debemos enmarcarlo en este apartado de ataques navales; aunque tuvo fuertes implicaciones políticas, pues España, como aliada de Francia, estaba en guerra con Inglaterra, y la Plaza de Santa Cruz había sido reforzada con un destacamento francés. La defensa del puerto corrió a cargo del general Gutiérrez (1729-1799), y en esta acción, gloriosa para las tropas canarias, el poderoso marino inglés hubo de retirarse no sin antes perder un brazo y parte de sus banderas y soldados.

Holandeses:
Al llegar el s. XVII, son también los holandeses los que protagonizan episodios piráticos en Canarias; sus objetivos, aparte del móvil del botín, son políticos y bélicos. A este respecto, el holandés Pieter Van der Does comanda contra Las Palmas de Gran Canaria (1599) la operación más formidable de todos los tiempos, resultado de la cual fue la ocupación, saqueo e incendio de la ciudad. En esta incursión, atacó también, San Sebastián de La Gomera, y Santa Cruz de La Palma.

Berberiscos:
Azotaban las islas desde los tiempos de la conquista, quizás como réplica a las incursiones punitivas que nobles y militares españoles de Canarias hacían en sus costas. En el s. XVII arrecian las expediciones berberiscas sobre las islas; son las orientales las que más sufren las consecuencias y los moriscos residentes en éstas, que vivían como esclavos, facilitan a sus hermanos piratas el rastreo de presas. San Sebastián de La Gomera fue otro de los puertos que soportó los ataques y saqueos de estos corsarios. Alcanzaron renombre por sus fechorías los apodados en las islas por "El Turquillo" y "Cachidiablo". El más famoso canario renegado fue sin duda Alí Arráez Romero, gran almirante de la Armada de Argel y presidente de la Taifa de los corsarios, que fue embajador ante el sultán otomano al menos en dos ocasiones. Pirateó en aguas canarias, pero sin embargo ayudaba a los isleños cautivos en Argel a sobrellevar su esclavitud y, sobre todo, les proporcionaba dinero para rescatarse en lo que podríamos describir como una cierta esquizofrenia. Su nombre original era Simón Romero, un marinero que vivía en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria y que había sido cautivado faenando en la costa africana a los 16 años. Prueba de su popularidad es que, como explica un ex cautivo canario, las argelinas recitaban a sus hijos: "Hijo mío, as de ser moro fino como Alí Romero y ellos responden que sí, y las dichas moras les disen; Alá te aga como él".

Consecuencias de la piratería:
Los ataques piratas a villas y puertos con fines de capturar tesoros o apoderarse de víveres y vinos se traducen en incendios, saqueos y muertes; ello obliga a militarizar las islas con las consiguientes cargas sobre la población, y como medida de precaución, las villas y poblados se asientan en lugares no visibles desde la costa. Por otro lado, muchos archivos y obras de arte desaparecen por los incendios, provocados por los corsarios. Sin embargo no siempre las escuadras piratas venían en son de rapiña. Muchas veces lo hacían con la finalidad de practicar el contrabando con los naturales isleños; ciertos magnates canarios debieron su fortuna a este comercio clandestino con los piratas a lo que las autoridades hacían la vista gorda. La cuestión era sobrevivir en un espacio insular a medio camino entre las colonias americanas y la metrópoli española. Otras veces, los ataques tenían sencillamente motivaciones políticas.

9.11.07

La Rebelión de los Gomeros


La Rebelión de los Gomeros

Para Tagaragunche y para los principales historiadores la Rebelión de los Gomeros de 1488 es el acontecimiento más importante de toda la historia de La Gomera, no sólo por la enorme trascendencia que tuvo para sus habitantes, sino porque además ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días en la memoria colectiva de los gomeros a través de la tradición oral. El 21 de Noviembre de 1488, a raíz de la ejecución en Aguahedun de Hernán Peraza, se produce en La Gomera una Rebelión que, por su trágico final, significará para los gomeros el fin definitivo de su condición de pueblo libre. Antes de la llegada de los europeos a La Gomera, esta Isla se encontraba dividida en cuatro bandos (Ipalán, Mulagua, Orone y Agana). El período en el que los gomeros comienzan a tener los primeros contactos con los europeos (fundamentalmente portugueses y castellanos) se caracteriza, en primer lugar, por las sucesivas rapiñas para la captura de esclavos, y luego por los pactos de esos europeos con alguno de los cuatro bandos en que se encontraba dividida la Isla. De esos pactos el que más nos interesa es el Pacto de Colactación o Hermanamiento (bebiendo leche en el mismo ganigo) que selló Hernán Peraza "el viejo" con los bandos de Ipalán y Mulagua. Más adelante, a la llegada a la Isla de Hernán Peraza "el joven", este ratificará el pacto de su abuelo, pero mientras Peraza quiso entender el pacto como un acto de vasallaje hacia él, los gomeros lo seguían entendiendo como un acto de hermanamiento y de ayuda entre ellos con una serie de leyes de obligado cumplimiento. Hernán Peraza "el joven" incumplió el pacto, no sólo cautivando esclavos y tratando mal a los gomeros, sino además manteniendo relaciones con Iballa, su hermana por medio del pacto. Estas relaciones estaban prohibidas en virtud del pacto suscrito, ya que las relaciones entre miembros del mismo bando no estaban permitidas para evitar la consanguinidad (uniones entre personas con lazos de parentesco). Por todo ello, un consejo de gomeros con autoridad se reúne y decide condenar a muerte a Hernán Peraza. Hautacuperche es el encargado de llevar a cabo la ejecución en Aguahedum, donde Peraza visitaba a Iballa. Luego, los gomeros bajan a San Sebastián e intentan asaltar la Torre del Conde, pero poco después Hautacuperche muere en uno de los intentos, lo que desanima a los rebelados. Beatriz de Bobadilla, mujer de Peraza, consigue pedir ayuda al gobernador de Gran Canaria Pedro de Vera. Cuando éste llega consigue capturar a un gran número de gomeros a través de un engaño, prometiendo el perdón a todos los que asistiesen a un acto religioso por el difunto. Luego serían ejecutados todos los varones de los bandos de Ipalán y Mulagua mayores de quince años, y sus mujeres e hijos vendidos como esclavos. Aunque más adelante un proceso judicial pondrá en libertad a la mayoría de esos gomeros, a partir de ese momento todo había cambiado para La Gomera.

5.11.07

¿Soberanía o más autonomía?

Ramón Moreno

Con Canarias ocurre al­go similar al conocido refrán, pero al revés: "Contra la virtud de pe­dir está el vicio de no dar". O sea, a las justas, legítimas e inaplazables reivindica­ciones del pueblo canario; se con­traponen sistemáticamente las per­tinaces negativas de España, en concedernos el derecho irrenunciable a construir por si solos nuestro futuro, sin interferencias ni tutelas de nadie. ¡Esa es su obtusa y retró­grada actitud colonialista! para se­guir conservando, contra viento y marea, este enclave; un anacrónico "territorio nacional español" en otro continente que insisto (ya que aquí se pretende "españolizar hasta el clima"), la legalidad internacional no ampara hoy en día.
No en vano, las Naciones Unidas han establecido como fecha tope pa­ra finalizar el proceso descoloniza­dor en todo el mundo el año 2010, Archipiélago canario incluido. Lo que supone, una auténtica Espado de Damocles suspendida sobre los intereses españoles en Canarias, da­da la masiva presencia de empresas financieras, de servicios y otras, que operan en nuestro territorio (¡y que no cotizan aquí!); con una actividad depredadora, de continuo saqueo de nuestras riquezas (¡beneficios, que sitúan fuera!), drenaje de recursos que históricamente han ido descapitalizando nuestra economía.
Por eso se ha producido tanta es­candalera en los sectores españolistas de las Islas (al servicio de la me­trópoli), ante el temor -perfecta­mente fundado- de que tas peticio­nes de soberanía del diario tinerfeño, que comparto plenamente, se estén convirtiendo ya en un multitu­dinario clamor popular que presa­gia el despertar y la concienciación de este pueblo, que constata que así no podemos seguir por más tiempo. Situación, ante la que ciertos tabloi­des y algunos trasnochados plumífe­ras reaccionan enfurecidos, con bur­dos e inconsistentes planteamien­tos, y los consabidos metemiedos como: "¿De que vamos a vivir?", o "Una Canarias independiente seria invadida por Marruecos", y falacias por el estilo, que no se sostienen.
Pero esta cuestión podría tener sus entresijos, como ahora veremos. Porque, a mi personalmente, lo que de verdad me preocupa y me tiene medio mosqueado, son ciertas in­congruencias que observo en los editoriales del citado rotativo. Así, en el del pasado domingo (donde, por cierto, se reproduce literalmente parte de mi artículo, "¡Si somos una colonia!"[1], lo que me congratula enormemente), cuando se dice: ... "dotar al Archipiélago de un estatuto especialísimo que recoja lo que pre­cisa Canarias"; y al mismo tiempo, se insiste en la soberanía, lo que im­plicaría una Constitución propia, ¿no se está incurriendo en una enor­me y clamorosa contradicción?
No quiero ni pensar, remotamen­te, que toda esta movida soberanista no sea eso: una justa, legítima y necesaria reivindicación -que sus­cribo en su totalidad-; sino una campaña mediática, perfectamente or­questada, para asustar a Madrid y obtener más prebendas para los mismos de siempre. ¡Y a eso, si que yo no juego! Y no es este un comen­tario gratuito, ya que existe un claro precedente. Recuérdese que don Paulino Rivera, ya dijo en la Villa y Corte que, "Gracias a Coalición Ca­naria se había frenado el independentismo en las Islas". ¿A qué esta­mos jugando? ¿El único objetivo es entonces, mejorar un supuesto pró­ximo Estatuto, con más competen­cias, en el marco del Estado español; o la emancipación de éste, con todas las consecuencias?...
Para mí, el asunto está meridiana­mente claro y diáfano: Soberanía va inherente a Independencia, y viceversa; y en pura praxis de Derecho Internacional, son dos términos político-jurídicos consustanciales. Otra cosa es, reitero, el decimonónico y ya periclitado criterio de soberanía política, mediante el cual España si­gue apuntalando la insostenible "españolidad de Canarias; que es con­trario y opuesto al principio emer­gente de localización geográfica, consagrado en el Derecho Interna­cional contemporáneo. Y en aras de la necesaria pedagogía, debo expli­car de nuevo, que este criterio, el de soberanía político (argucia ilegal pa­ra dar validez a la apropiación de te­rritorios por la fuerza de las armas, caso evidente de Canarias), tomó di­ferentes connotaciones actuales a partir de la Segunda Guerra Mun­dial, a través del proceso de descolo­nización e independencia de los lla­mados Países del Tercer Mundo, al poner de relieve la existencia de otros factores que hasta la fecha ha­bían sido deliberadamente ignora­dos. Estos factores son, fundamen­talmente, el binomio "población y te­rritorio", los cuales, al ser considera­dos parte esencial del concepto de independencia política, hallaron su máxima expresión y reconocimien­to, en "el derecho inalienable e im­prescriptible a la libre autodetermi­nación de los pueblos y a disponer de los recursos naturales de su territorio".
Por tanto, dejémonos ya de tantos eufemismos y subterfugios dialécti­cos, y ¡vayamos al grano! Continuar con esas boutodes de "nacionalismo cívico" y "nacionalismo no excluyente", constituye un retórico dis­curso pseudo nacionalista, que ob­via el incuestionable hecho colonial canario. Nacionalismo viene de na­ción y no de "nacionalidad", que ya he dicho, es un calculado giro se­mántico, y una perversión jurídica del propio concepto de nacionalis­mo acuñada por los constitucionalistas españoles en su Carta Magna de 1978.
¡Canarias es una Nación sin Esta­do! y, consecuentemente, los verda­deros patriotas propugnamos y aspiramos a constituirnos en un Estado Archipelágico, libre y soberano, bajo la égida de la ONU, para formar parte, con todo merecimiento de la Comunidad Internacional, y de los Organismos Supranacionales que nos intereses y convengan.

4.11.07

MANIFIESTO POR LA CANARIEDAD





MANIFIESTO POR LA CANARIEDAD

Canarias es una Nación; un Pueblo con fuerte identidad propia, forjada a lo largo de los siglos que exige autogobernarse y ampliar los espacios de decisión propia.

Somos un grupo de personas que creemos en Canarias como proyecto político, social, cultural e histórico, entendemos necesario intercambiar nuestros puntos de vista en aras de constatar el grado de coincidencia sobre la "idea" de Canarias que cada uno de nosotros tiene, individual y colectivamente.

Somos concientes de la dificultad que existe en esa empresa, pues son muchas y plurales las visiones que se tienen sobre el Archipiélago y también muchos y poderosos los que las quieren minimizar.

Sin embargo, sí podemos convenir en que Canarias es una Nación; que el Pueblo canario es un Pueblo con una identidad propia, forjada a los largo de los siglos, que quiere autogobernarse y ampliar los espacios de decisión propia.

Esto nos une, y es la razón por la que queremos expresar nuestra voluntad de intensificar los contactos que permitan la puesta en común de nuestros idearios, para potenciar y difundir la canariedad, para, en un camino sin miradas al pasado (o sin retorno), abrir causes que permitan avanzar jurídica y políticamente en nuevos modelos de autogobierno.

Consideramos nuestra bandera como 7 estrellas verdes. El próximo día 22 de octubre se celebra 43 Aniversario. Bandera asumida hoy el pueblo canario que luchan por los justos y legítimos derechos nacionales de nuestro Pueblo Soberano. Deseamos que ésta enseña nacionalista ondee algún día orgullosa en nuestros ayuntamientos, cabildos y Gobierno de Canarias junto al máximo nivel de Autogobierno porque queremos los de aquí sin ataduras de fuera “decidir nuestro futuro”.

Buró político

Plataforma Nacionalista Canaria.

1.11.07

12 de diciembre 30 aniversario del asesinato de Javier Fernández Quesada


Javier Fernández Quesada, asesinado, Luis Mardones era gobernador civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife

El joven Javier Fernández Quesada, asesinado hace treinta años en la Universidad de La Laguna.

El caso de Javier Fernández Quesada, el estudiante grancanario asesinado en la entrada principal de la Universidad de La Laguna hará el próximo 12 de diciembre 30 años durante una carga de la Guardia Civil

Se da la circunstancia de que Luis Mardones era gobernador civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife cuando se produjeron los hechos que rodearon a la muerte de Javier Fernández Quesada.

Ha quedado probado que la Guardia Civil abrió fuego real con sus armas reglamentarias en el recinto universitario, bajo las órdenes de su responsable y sin que mediara agresión previa que justificara su empleo, según declaración de los testigos presénciales. No ha quedado probado, en cambio, que alguien más tuviera o hiciera uso de armas de fuego".