26.8.08

TEATRO LEAL, POLITICA Y CULTURA COMO IMPERATIVO CONTRA LA INMORALIDAD.

Nosotros estamos convencidos que la remodelación del Teatro Leal, dentro de esquemas culturales adecuados y como imperativo democrático es una oportunidad que se presenta en la sociedad lagunera, excesivamente politizada por la partitocracia, para por una política cultural desaparecida, desde aquel impulso que diera aquel profeso y edil socialista Leandro Trujillo y se pueda llegar rehabilitar lo que tan maltrecho dejará aquella corporación municipal errática de ATI que presidiera el tan contestado folklorista sabandeño, Elfidio Alonso que tanto daño hizo a nuestra entrañable ciudad.

La posibilidad de que el Teatro Leal se pueda privatizar, al mismo tiempo que vemos en su remodelación un triunfo innegable de CC-PNC y la ayuda económica facilitada por el Gobierno del Estado también, a un mes de de su inauguración lo contemplamos, lo percibimos como todo un riesgo hacia su conservación física de futuro. Su privatización, hasta cierto punto lógica, supone el que tenga que preocuparnos, ante la posibilidad de que el no dedicarle el mimo necesario camine hacia un posible deterioro y que vaya a convertirse en aquello de que: “La Cultura y el dinero se vean enfrentados” al contemplar la cuestión como una mera especulación, un negocio que pudiera entregarse en manos de desaprensivos al carecer, ¡de momento!, el Ayuntamiento de personal lo suficientemente competente para llevar adelante actividades culturales de muchísima importancia, pues, no vemos, persona o gerente con suficientes conocimiento y capacidad para tan importante empresa que satisfaga las necesidades culturales de la ciudadanía lagunera.

El Leal en nuevas formas de socializad, contemplado como el dominio de lo racional-económico en el intercambio de sentimientos, creencias populares, de lo insustancial y fugaz, pues, si la socializad son las formas banales que pueden utilizarse bajo los ojos de lo social carecen de finalidad pero no tiene que significar vacios de significado.

La socializad es el “vitalismo” de la vida cotidiana y que la Cultura sea el eje central en esta nueva etapa del Teatro Leal, y no otras cuestiones que empañen una importante recuperación como un desafío colectivo para situar a La Laguna en la importancia cultural de antaño.

No somos nosotros los que vamos a decir si la cultura que se imparta de septiembre en adelante tenga que ser de tipo determinado: de zarzuela, opera, Jazz, comedias musicales, obras seleccionadas de teatro con artistas consagrados y amateur pero… si que debemos advertir el que habrá que huir de las grandes concentraciones de masas que pondrían en peligro la integridad física ya que, para festivales muy populares y de asistencia masiva existen otros lugares mucho más indicados.

Habida cuenta que teatro, es lugar para la contemplación de la rama del arte escénico, usando la combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo. Es asimismo para obras del género literario en escenario, ante el público, como para la dedicación a la narrativa común, el diálogo y otras formas como: la ópera, el ballet, el mimo y la pantomima. El teatro como ese carácter de manifestación que viene a resultar un factor común en todas las civilizaciones de sus inicios en la cultura griega y sus raíces en los festivales celebrados para Dionisio.

Es público y notorio en La Laguna, por supuesto no para la oposición que se haya en una burbuja y vive ajena a la realidad de Aguere, que se va a imponer el clásico nepotismo para darle la explotación a una empresa española de rebotados, mindunguis que ha fracaso en otros lugares y aparece por estos lares para hacer “su” negocio en busca del “vellocino de oro” que le han negado en otras nacionalidades. Se trata, al, parecer de una empresa muy relacionada con elementos de la política del Estado español que ha visto en nuestra entrañable La Laguna el lugar idóneo para reponer sus maltrechas economías, pues, dinero y política es la espuria relación entre el amiguismo y determinadas instituciones públicas.

Algunos dirán o pensarán que las empresa públicas son un anacronismo en las democracias occidentales, lo que equivale, por intereses espurios, digan que es mejor y legítimo que una empresa privada consiga beneficios, ¡evidentemente!, pero no desde la falacia para que conseguirlos pastando en la finca de las subvenciones públicas que emanan de nuestros impuestos.

Lo que nosotros si vemos, al menos intuimos, que el privatizar es ir contra los intereses generales de los que pagamos impuestos para que los amigos de la tripartirá CC-PNC-PP-PSOE, que hacen políticas neoliberales para que sus amigos refleten sus empresas como los Rolo (tronco de platanera) de penosas producciones musicales e incumplimientos, asimismo se habla de un Valentín Álvarez que suele estar en todos los chanchullos de CC-PNC y del ínclito Llanos así como de la logia rosa de los sociatas. ¡Nosotros nada afirmamos pero eso se dice por estos andurriales laguneros!, en la seguridad que nuestra hábil alcaldesa extirpará cuestiones que puedan convertirse en terreno propicio para ciertos y determinados parásitos.

De lo que si estamos seguros es de que siempre hablaremos en positivo de las obras de remodelación y de recuperar lo que los laguneros venían añorando desde que fuera el Ayuntamiento gobernado por aquella corporación que presidiera Pedro González, con su impronta artística y grandes realizaciones.

Y para finalizar decimos: Sin norte moral la lucha por la libertad cae en el vacío. Nosotros pedimos a la partitocracia que es necesario una vuelta a los valores para recuperar el humanismo al que vemos cada día más decadente. Que los que gobiernan no deben utilizar esta cuestión, ¡como mal han venido acostumbrándose! solamente a usar el poder político casi como si fuera una tiranía sino como un elemento para la práctica democrática participativa. El saber escuchar y compartir con la oposición en las tomas de decisiones para defender la identidad de un pueblo al que alejaron de la cultura en su amplitud y que lleva años suspirando porque La Laguna pueda recuperar parte de su pasado como Bien Cultural y no al servicio parcial de los partidos políticos, con festivales populacheros que desdecirán de la ciudad a la que se supone como el primer centro docente de Canarias y sede de la Universidad de Canarias.



Fidel Campo Sánchez