30.9.08

DIGNIDAD Y EL “ÍNCLITO” POLLITO TAPADO HERNANDEZ ESPINOLA DE LAS JONS

Para hablar de la “dignidad” tomamos como premisa la falacia tan cacareada del “ínclito” Hernández Espínola, el supuesto pollito tapado de Saavedra, con quien fue subsecretario cuando Jerónimo fuera Ministro. A este ahora posible culichiche para la destrucción del PSOE Canario y contra López Aguilar tenemos, necesariamente que decirle: El veneno no mata si no te lo tomas. Nadie podrá jamás despojarte de tu dignidad a menos que le des permiso a lo permitas.
Más triste todavía que no tener dignidad, es no apoyar a quien ganó unas elecciones en Canarias y que fue quien te ha aupado dónde estás, a sabiendas que confiaba en uno a plenitud quizás fue ese el motivo que le hizo cometer el abandonar el parlamento canario por el español.
Dignidad es calidad de ser digno. La dignidad nace con la persona y se basa en el reconocimiento de la persona a ser merecedor de respeto y éste se pierde cuando, para satisfacer las vanidades, vendettas y chocheces del anciano Saavedra, indigno presidente del PSOE Canario, se pliega y dimite, poniendo aun más al descubierto la debilidad del PSOE Canario, injustificable por su alto cargo, contribuyendo a su autodestrucción, al cuestionar al Secretario Regional, poniendo las ilusiones de militantes y votantes socialistas para el cambio a los píes de los caballos de CC-PP
Es una constante en la historia de la humanidad, presumir, blasonar de dignidad, negando la indignidad de los actos para justificarse en atentados, actos de contenido terrorista contra la dignidad, ¿donde dejan los indignos, que así proceden para justificarse: el respeto, la moral, el orgullo, la ética política, señoriíto Hernández Espínola?
Nosotros, en esta operación Saavedra-Espínola o contubernio al estilo de Masca (Masonería Canaria) vemos estrategias de sucesión a la búlgara pero… que al no contar con las bases podrán sufrir un estrepitoso fiasco y, por tanto, la muerte política de ambos y la compaña, por indeseables que, con sucios manejos, están humillando en desafueros y en un acto más de indignidad en este circo que es la partitocracia, por la cantidad de actos impúdicos que vienen llevando a término y las angustias a las que someten al electorado que lo llevan, por decencia y dignidad a tener que rechazar a todos aquellos paladines de la indignidad y que si tuvieran mínimos de esa dignidad de la que tanto se vanaglorian dimitirían, cual es el caso de Hernández Espínola que debe dimitir como parlamentario y dar paso a persona más honesta y no tan friqui.
Finalizamos con lo siguiente: toda persona honorable prefiere perder el honor antes que la conciencia, señor Hernández Espínola usted lo ha perdido todo, la dignidad y la conciencia.


Fidel Campo Sánchez