9.2.09

AL CAMPO UN DELITO PERPETRADO DEBIDO AL PENSAMIENTO UNICO

Urbanismo dio la última licencia de Alcampo días después del fallo del TSJC

Debemos reprochar al señor Clavijo esta decisión y , además, que el alcalde alegue que la sentencia no estaba notificada.

El Ayuntamiento de La Laguna concedió la última licencia de apertura a uno de los establecimientos de la galería comercial de Alcampo cuatro días después de que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) dictara la sentencia que ha desembocado en la orden de cierre de esta ampliación del centro comercial, produciendo consecuencias gravísimas, con pérdidas de puestos de trabajo y daños irreparables a los empresarios.

La sentencia -que anula el permiso con que se construyó la galería por carecer de licencia comercial específica- se dictó el 26 de octubre de 2007, y, el 30 de ese mes, Fernando Clavijo, actual alcalde y entonces concejal de Urbanismo, resolvió conceder una licencia de apertura a uno de los comercios. Las autorizaciones municipales para el resto de comercios instalados en la galería fueron otorgadas por su antecesor en Urbanismo, Francisco Gutiérrez, un total de seis resoluciones entre el 21 de noviembre de 2005 y el 30 de abril de 2007. Gutiérrez, aún en el gobierno municipal aunque en otras funciones, ha sido y es también quien marcó el camino ilegal a seguir otorgando a Alcampo licencias de obras luego anuladas por el TSJC.

Desde aquí y ahora debemos criticar que el Consistorio siguiera hasta el último momento dando autorizaciones, incluyendo la licencia que concedió Clavijo cuando ya se sabía que el recurso de apelación estaba para votación y fallo en el TSJC; y para colmo, sin condicionarlas a la resolución del recurso judicial, lo que provocó que Urbanismo consolidara derechos para que ahora se puedan pedir indemnizaciones, que a menos que algún avispado letrado recurra a jurisprudencias existentes para así poder evitar que paguemos los contribuyentes y sí que lo hagan los responsables, los concejales, nuestros empleados que, para mayor inri, se han creído que la finca es de ellos y no de nosotros los contribuyentes, y para eludir responsabilidades se escudan en no sabemos en qué trucos administrativos por los cuales cargan la responsabilidad en los informes técnicos, haciéndose los santitos cuando todo conocemos las prevaricaciones, la corrupción, los cohechos y… toda clase de delitos que cometen. Si no fuera posible, ¡cámbiense las leyes hacia la participación directa de los ciudadanos!

Clavijo en error ha restado importancia al hecho de que diera una licencia días después de dictada la sentencia, pues alega que en esa fecha aún no había sido notificada. Además, sostiene que no existe ningún precepto legal que obligara a condicionar las licencias al resultado del litigio sobre la galería, cuestión que en nuestra opinión está por ver, puesto que La Ley de Procedimiento Administrativo "obliga a velar por el interés público, por lo que se debió introducir un párrafo advirtiendo de que las licencias quedaban sometidas a la resolución del litigio y esto, que sepamos, no se produjo”

René Descartes, uno de los primeros filósofos en romper la armadura del pensamiento escolástico para embocar la modernidad, publicó en 1637 su “Discurso del método para dirigir bien la razón y buscar la verdad en la ciencia” defendiendo el principio de racionalidad como fundamento del conocimiento. La obra comienza con una frase sublime: «La inteligencia es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual cree estar tan bien provisto de ella que incluso los más descontentadizos en cualquier otra cosa, no suelen apetecer más de la que ya tienen.”

Al margen de la ironía -regalo de la historia posiblemente-, el racionalismo cartesiano presupone que la capacidad de razonar se encuentra en todas las personas, lo que facilita la obtención de acuerdos sociales en torno a los temas capitales que conciernen a la naturaleza humana. Nada de esto tiene que ver con la tiranía del pensamiento único. La primacía de planteamientos políticamente correctos no nace del pacto sino de la dominación y del sometimiento, aflora de manera premeditada y se desarrolla al margen de la democracia o como patología de algunas democracias, generalmente bisoñas e inmaduras cual pudiera ser el caso de lo que bien aconteciendo en nuestra ciudad, La Laguna, por no llevar nuestros pensamientos a comportamientos delictivos, que es lo que, en nuestra humilde opinión, se pudiera venir cometiendo con demasiada frecuencia, por según nuestra personal estimación no es ajena al clima de corrupción institucionalizada. Aquí, al igual que en el resto de los ayuntamientos, sea cual fuere su color político se le unen normativas proclives a facilitar todo tipo de maniobras fraudulentas que mientras las leyes no se adecuen seguiremos viviendo y sufriendo por la corrupción generalizada.

FIDEL CAMPO SANCHEZ