17.2.09

LA CORRUPCION QUE NOS ENFERMA.

La palabra corrupción enferma a mucha gente. Es un virus que se sospecha siempre, se demuestra tarde y se cura nunca. Su progresión, en todos los aspectos de la vida social es exponencial y contribuye, como ningún otro factor, a la desmoralización de la ciudadanía provocando al final revueltas y revoluciones. La historia no se cansa en darnos ejemplos, no necesariamente lejanos ni ajenos. El ranking de países corruptos es estremecedor. Como pasa con los iceberg, en la corrupción sólo asoma a la superficie una pequeña parte de lo que hay sumergido. Todos los corruptos se justifican e incluso consiguen que la gente, alguna gente, les adore y les defienda, cual es lo que viene ocurriendo en esta república bananera que es Canarias.

La frase defensiva 'y tú porque no puedes', trata de meter a todos en el mismo saco. Y no es así, ni mucho menos. Los que se saben corruptos y corrompidos, puede que disfruten viendo cómo aumenta su fortuna, su poder y sus fieles, pero están en la cuerda floja y puede que pasen por la vergüenza de verse detenido, con foto en los periódicos incluida.

Lo ocurrido con el escaño del senado en Illinois de Obama, es la demostración palpable de que llega un momento en que los corruptos terminan por ver normal todo y ni se esconden y sin recurrir a allende los mares, aquí, en esta mamandurria ya estamos viendo casos similares ¡afortunadamente!. Según información de los periodistas, a pesar de ser Illinois un estado reconocido por su elevada corrupción (increíble ¿no?), lo del gobernador subastando el escaño del presidente electo americano, ha superado lo asumible. ¡Menos mal! Es un consuelo que exista un límite a la desfachatez. Lo bueno de la justicia americana es, que este personaje, cumplirá la pena sin atenuantes y devolverá el dinero robado. La suerte para los ciudadanos americanos es que a este elemento no le verán en fétidos programas televisivos. En América, ser un cargo electo no exime del cumplimiento de la ley, como ocurre en esta nacionalidad y en el Estado español que si amigo de tal, que amigo de cual que si aforado- como si no fueran ciudadanos como los demás -

Fidel Campo Sánchez